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Se ha ido ya el Black Friday? Seguro?

Se ha ido ya el Black Friday? Seguro?

Holaa!!! Hay alguien?? Ha acabado ya el Black Friday??? Puedo salir???? Qué tal lo habeis pasado? Qué por qué lo pregunto? Porque espero y deseo que haya sido infinitamente mejor que el mió. Y es que yo el friday fuí consciente de que sería black a los tres segundos de abrir los ojos y tragar saliva.... Un conocido dolor de garganta y oídos empezó a mostrar sus garras, pero menesteres inaplazables ocuparon el primer plano, dejándolo en un segundo o quinto plano. Después de hacer lo que cualquier madre responsable hace cada día laborable, llego a la tienda.  Enciendo luces, ordenador, reviso correo y cómo de repente... oh oh, no sólo mi amigo sigue ahí sino que va in crescendo. En poco tiempo me doy cuenta de que el Black Friday avanza sin compasión.

Suena el teléfono:

- Parsimonia digamé

- Hola, haces Black Friday?

- No, no lo hago, más bien lo soy

- Cómo?

- Oh, disculpe! No, no hacemos

- Gracias

- No hay de qué

Ahí estoy yo plantada como una seta sin fuerzas, sin ganas, cuando vuelve a sonar el teléfono

- Parsimonia digamé

- ¿Haces Black Friday? Porque en Pedralbes Centre hay una tienda que tiene los perfumes de Lampe Berger y Estebán con un 30% de descuento.

- ¿Un 30%?

- Si, si, un 30

- Oiga, ni se lo piense, vaya!! Mire, tengo una T10 en la que quedan 2 viajes, venga que se la doy y al tranvía para llegar invito yo.

Carente de fuerzas, decido descolgar el teléfono.

Entra Stephanie, una clienta majísima que viene ¡¡ A COMPRAR!! No doy crédito.. pero si no hago Black Friday! Alguien puede pellizcarme??? Estaré delirando??...  Stephanie se lleva sus joyitas de Ami Iyök y me desea un pronta recuperación, cosa que yo agradezco.

Al rato entra Enri. Viene buscando esos perfumes que en Pedralbes Centre están al 30, así que como soy una mezcla de persona honesta con lela, le aviso. Enri me dice que está mayor para Black Fridays ni Black Fridays que le de lo que necesita y que me vaya a la cama, y la verdad es que lo haría, pero el maldito Black Friday se ha apoderado de mi cuerpo anulándome la voluntad y lo que es peor, las fuerzas.

A las 14:07 hago de tripas corazón y con un esfuerzo titánico consigo escribir un letrero pidiendo disculpas por cerrar en fecha tan señalada, consigo pegarlo a la puerta, consigo apagar las luces, consigo cerrar y consigo caminar por la calle teniendo claro que la próxima parada tenía que ser una farmacia. Por suerte, tengo dos en un radio de 200 metros, así que a la velocidad mental de un oso perezoso consigo pensar, llegando a la conclusión que la que está algo más cerca no les va a gustar que entre con Fucsia (mi perro tamaño gato), así que me decanto por la otra.  La verdad es que a toro pasado, estoy segura de que visto el estado lamentable en el que me encontraba, me habrían dejado pasar hasta con un San Bernardo.

Llegúe a la farmacia con unas expectativas quizás demasiado altas.  Entré, le explique a la farmacéutica mi inventario de dolores, esperando que me vendiese (sin el descuento propio de tan insigne fecha) algún sobrecito de esos que en los anuncios de la tele se ve a un tío fatal pero con un punto happy porque está convencido de que en su estado se libra de la cena en casa de la suegra, hasta que su señora aparece con un sobrecito mágico y pasadas unas (pocas) horas está como un clavel pero menos happy ;(    O ese padre echo fosfatina que tras una dosis de esos polvos mágicos se va a jugar con su hijo a fútbol a un campo embarrado y bajo una lluvia nada desdeñable.

Pero no, ya os he dicho que mis expectativas eran  altas (era lo único alto en mi cuerpo a decir verdad) y tras preguntarme unas veinte cosas llegó la pregunta trampa: ¿tienes mocos?, jolín mocos era lo único que no tenía.  Y ella afirmó con una seguridad rotunda que lo mejor para mi cuadro era el Ibuprofeno.  Uno cada 8 horas. Creo que no se creyó que mi Friday fuese taaaan black, pero al fin y al cabo, quien era la farmacéutica, ella o yo?  No hay más que hablar, 1,90 euros y para casa.

Una sopita caliente y un Ibuprofeno sería la solución?

Claramente NO!!

Black Friday me había poseído y sólo en la cama podría encontrar consuelo.

Ahora frío, ahora calor, ahora más frío, ahora más calor.  Me consolaba pensando que a Black Friday le quedaban pocas horas, cuándo fui consciente de mi ingenuidad de proporciones inconmensurables.  Era un hecho, Black Friday había mutado a Black Weekend.  

El sábado todo ya era Black, pero Black, Black!!

Cómo puede doler el pelo? y ¿por qué tenemos tantas costillas? ¿es una broma pesada? ¿y los músculos? ¿por qué me duelen si no tengo?. Vamos a ver, voy a pensar en positivo... ¿hay algo que no me duela? LO TENGO!!! Los dedos de los pies NO me duelen!! Qué majetes!! Y eso que a veces les torturo con zapatos imposibles de esos que 5 dedos se meten en el espacio de 3.

Esto es una tortura china y cada vez que vuelvo al mundo de los vivos en la tele siguen recordándome que es Black Weekend. Bueno eso y el anuncio de ChicFy y su jingle Chic para ti Chic para mi y una criatura angelical moviendo el cuerpo como a calambrazaos que solo de verla vuelvo a perder el conocimiento. A estas alturas he de confesar que mi confianza en el Ibuprofeno empezaba a ser notable y esa sensación sigue aumentando a pasos gigantes  todo el Black Saturday hasta que el  Black Sunday la esperanza era igual a CERO, así que pido que me traigan un antiguo aliado: Clamoxyl

Gracias a Dios  (y al Clamoxyl para ser justos) Black Sunday avanza y con su decadencia empieza mi renacimiento!!!

He conseguido levantarme y hasta hacer unas galletas con forma de caballito de mar que Hugo (mi primogénito) llevaba toooodo el Black Weekend pidiendo.

Sigo echa un ñapo, pero se que mañana será Pink o Yellow o Green Monday y se también que el año que viene éste no me pilla. Para eso dos meses antes  me voy a tirar al Camu Camu de Royal Green y  Black Friday me encontrará a lo Lara Croft!!!

Entre tanto, voy a proceder a darme un bañito y ponerme una OCEANIK MASK de AMI IYÖK que también me ayuda a sentirme en el mundo de los vivos. Mucho MOA, que con tanta fiebre mis morretes están para el arrastre y unas gotitas de aceite de MARULA  de SUBLIME OILS que todo el proceso de Black Weekend me ha dejado la cara como los morretes.

Y para aacabar, me viene a la cabeza un libro que leí hace años de Agustín Fernández Mallo titulado NOCILLA DREAM, fruto, como mi NoPost, de intensas fiebres en no recuerdo que país lejano. Creo que lo volveré a leer.

Saludos!!

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